Destaca su finura y elegancia, aportada gracias a la fermentación a baja temperatura. El resultado es un vino afrutado, con una boca mineral y untuosa. Como curiosidad, el pintor Pepe Cerdá es el creador de la etiqueta de este vino.
Es el resultado de un proyecto pensado con sosiego que rompe con la tradicional imagen de fragilidad que arrastran los vinos blancos españoles.






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