Elaborado con el afán de recuperar un vino clásico
de Rioja Alta, acostumbrada a los pálidos tonos del
rosado y al poder de la sutileza.
Cosecha tranquila con maduración gradual en función de la altura de los viñedos. Año cálido y seco con heladas a finales de abril, hecho que adelantó la vendimia a comienzos de septiembre.






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